Manifiesto en nombre de las ciencias del espíritu

He observado que en las ciencias de la materia (mal llamadas de la Naturaleza, precisamente por lo que expondremos), se está generando un cambio de perspectiva y visión debido a ciertos resultados que se derivan de la aplicación de la teoría del quantum. El punto en cuestión consiste en reconocer la intervención de la conciencia en la observación de los fenómenos moleculares. En algunos científicos el asunto termina ahí, en el cambio del fenómeno generado por el observador en particular. Pero para otros, al considerar que, si el fenómeno ocurre en todo lo observado, “tiene que haber” una conciencia que trasciende los observadores particulares, esto es, una Conciencia que subyace a la Naturaleza y que antecede a la materia.

Las consecuencias de dicha teoría, que se expone como una demostración científica, son de gran magnitud porque puede conducir a otra manera de percibir, de pensar y, tal vez, de sentir. Por de pronto, los presupuestos materialistas, que el mismo pensamiento científico había creado y sostenido durante siglos, quedarían refutados, obsoletos y científicamente demostrados como erróneos. Por esta labor, que sabemos ha sido muy minuciosa y esmerada, sin duda cabe felicitar a nuestros científicos.

Desde el punto de vista filosófico-espiritual, debemos celebrar que las ciencias hayan encontrado un punto de convergencia coincidente, pues, después del Romanticismo, que fue el canto del cisne del pensamiento occidental, no hemos visto más que ideologías nihilistas o materialistas, que, alienadas de la realidad espiritual, han contribuido al desconcierto general. De los orígenes de esta alienación y de su desarrollo en los diferentes períodos y lugares (que no puedo desarrollar aquí), me he ocupado en mi filosofía de la historia y del proceso psíquico que la ha generado, en mi Psicosofía.

En realidad, las subyacencia y preeminencia de la Conciencia o del Espíritu en la Naturaleza, la encontramos, con incontables variantes, desde los albores de la humanidad, en todas las mitologías y religiones, y, filosóficamente sostenidas, en el Idealismo occidental desde hace unos 2500 años, y en Oriente, desde hace un poco más (véase Civilizaciones Paralelas), y sigue siendo sostenida, dentro de un marco filosófico, por autores contemporáneos, como el responsable de este artículo. En rigor, lo que han encontrado los científicos es una realidad que trasciende tiempo y espacio, es decir, la metafísica, que es una vieja disciplina que viene preocupando a los filósofos desde hace 24 siglos. En filosofía no necesitábamos, pues, esta comprobación científica, que sólo se presenta como hallazgo y novedad en un ámbito ajeno a la realidad espiritual.